Estrenamos sección de recomendaciones, DeseARTE. Desde hoy, cada martes y cada viernes propondremos algunas citas sobre eventos que se estén realizando en la ciudad que puedan ser interesantes.

Hoy nos unimos al Festival de Fotografía SevillaFoto 2009 (aquí el facebook). La inauguración del pasado 7 de Mayo era el disparo de salida para las cuatro exposiciones previstas  así como para los encuentros y talleres en los que los espectadores pueden dialogar con reputados fotógrafos. La interactividad con los protagonistas es un punto a favor del festival, que este año ha aumentado el número de eventos con un despliegue muy interesante en cuanto a proyecciones.

DeseARTE recomienda la proyección “Baladas del cíclope II“. En el acto podremos disfrutar de obras de Carlos Pérez Siquier, premio nacional de fotografía en 2003, Tomeu Coll y Susana Girón entre otros muchos.  La cita tiene lugar esta noche a las 22 h. en el Huerto del Rey Moro. Para más información: aquí.

Lo que dicen otros sobre el SevillaFoto 09:

-30 días rendidos a la fotografía (Diario de Sevilla)

-La 2ª edición del festival Sevilla Foto convierte la Alameda en una exposición (elmundo.es)

NOTA: No dejen de visitar la exposición del Salón The Doutchka (c/ San Luis 46) en la que participa Felipe Rodríguez.

Hasta el Domingo de Resurrección.

Metro

“Niña, pero mira qué boquerones… guapa! guapa! son frescos frescos, para el estreno!”. Es día de fiesta en el barrio. Lo dice el pescadero mientras una nube de mujeres viene y va por el mercado. En la esquina, tres abuelos hablan de la libra y hacen cuentas: “más de 500 millones dicen… con eso tienen pa’ hacé las otras tres…“. Son las once de la mañana y las sombras suben calle arriba hasta la estación. Desde lejos, parece un templo de acero y cristal. En la puerta tres chicos inflan globos mientras el guardia los observa con curiosidad. Leer más »

Ahora que estás lejos y quieres, me dices en tu carta, volver a la ciudad en que naciste; te diré del sol que abraza rincones y tú, que sabes de estrellas, volverás a los vericuetos de una casa con muros de luz cegadora. Te diré de los árboles como centinelas, y tú que has colgado ramas en tu puerta volverás a la explosión blanca del naranjo que señala a una casa con muros de luz cegadora y murmullo de agua. Te diré del albero cegado de los alcorques, y tú, que has prensado la tierra con tus pies,  cerrarás la puerta de luz cegadora tras tu sombra y baldearás, como aquella tarde, la terraza  de muros encalados donde crece el geranio y cae, como caen las piedras indescifrables, una última naranja.

Quiénes viven en la idolatría del mañana carecen del menor porvenir. Tras haber despojado el presente de su dimensión eterna, no les queda sino la voluntad, su gran recurso… y su gran castigo.

(E.M. Ciorán pág. 25 en La caída en el tiempo Ed. Tusquets)

Si necesitara compañero de piso entre los filósofos, desde luego Ciorán no sería nunca el elegido. Si el hombre no tiene fe en el mañana, nada puede esperar que merezca la pena pues el presente se vuelve estéril, permanente y los valores se deshacen como el papel bajo la lluvia. La esperanza es entonces el cauce de las nostalgias de aquel paraíso, es el faro que nos guía en busca de la perfección, ese porvenir glorioso al que todavía unos pocos pretendemos acceder.

Alguna vez le oí a Valdano decir aquello de “el fútbol es un estado de ánimo“. Lo sorprendente es que últimamente he oido cómo ampliaban la “sentencia” y metían en el paquete a la Poesía. La Poesía es un estado de ánimo, dicen, y yo me río.

Cuando empecé a escribir, lo hacía por amor y competición, un pique que dicen, en definitiva, una tontería… Aquellos poemas eran (y son porque aún los guardo) una suerte de rimas y cacofonías varias que desprendían una amargura y una soledad tremenda. Quizás, esa poesía barata, de rima fácil y estúpida podría encuadrarse dentro de lo que llaman poesía del estado de ánimo; una poesía en la que destacaría por encima de todo el adjetivo, múltiple y carente de vida.

Sin embargo, la Poesía no deja de ser un acto reflexivo -o debería, quién sabe- en la que finalmente poco puede quedar del estado de ánimo de su creación. Si por algo es importante, es por su subjetividad extrema y su capacidad de construcción. El resto viene sólo: la Poesía es un punto de vista, una mirada especial con la que el autor construye su propio mundo y lo cede al lector para que se apropie de él. Es quizás este razonamiento el que me lleve a pensar en una supremacía del sustantivo en la poesía; al fin y al cabo, los sustantivos, como portadores básicos de la idea, serían los ladrillos con los que construír el edificio.

Autocrítica, de Vetusta Morla.

Ces gens là, de Jacques Brel en directo en el Olympia.

Butterflies and Hurricanes, de Muse en directo en Wembley.

Lo nuevo de Carmelo Guillén Acosta, La vida es lo secreto. Editado por Rialp, es lo último tras la actualización de sus poesías completas en Númenor, hace un año.

Carlos Marzal vuelve después de un largo paréntesis poético. De la mano de Tusquets, el valenciano nos entrega Ánima mía. Un libro con el que saciar a los entusiastas de los premiados anteriormente Fuera de mí y Metales pesados.

Marzo viene fuerte…

… tiene dos bancos y un naranjo enorme, una vieja comiendo pipas los miércoles a las 17:45 y las fachadas ciegas de dos casas que apuntan al vértice. No hay nada extraño en su construcción pues lo mágico de la esquina es su naturaleza de plazoleta de barrio, casi secreto a voces, a pesar de estar en mitad de la avenida.

Atravesar la esquina es entrar en otro mundo por momentos. De la luz a la sombra hay apenas una pedalada, la rueda que resbala sobre el asfalto caliente y lo besa si aprietas un poco el freno. Y entras en el reino de  la Sevilla eterna, el de las esquinas llenas y naranjos que hablan de callejuelas y casas bajas. Es el primer azahar del año y por un momento cantas como cuando salías del colegio y corrías sin saber del silencio de los años. La sombra es distinta, más pequeña entonces, y la maleta pesa menos. Pero el tiempo no se detiene, nunca vuelve atrás como la rueda.  Y das una pedalada y luego otra, y se hace la luz y el semáforo abre el camino. El tiempo no se detiene y hace girar la rueda hacia adelante, hasta el fin de la avenida.

En la estación,

el tiempo es una vía

interminable.

Caen las horas.

El tiempo es una vía

interminable.