In Ictu Oculi

Recetario para los nuevos tiempos

Archivos en la Categoría: Opinión

Vercelae

Ellos esperan en la llanura de Vercelae, bajo la tierra.

Lo que la fotografía esconde

Dicen que se ajustan a los tiempos de obras y para ello aducen nevadas en Alemania y Finlandia, la capacidad operativa y los plazos de las empresas implicadas pero llegará Marzo, Abril y Mayo y los veremos en todas las fotos. Son nuestros políticos, ya preparados para el tirón de las municipales. Leer más de esta entrada

El arma más poderosa de la Tierra

Wikileaks ha hecho saltar por los aires toda la basura escondida bajo la manta de las relaciones internacionales, la diplomacia mundial y los gobiernos de todo lugar, color e idea. Mientras leo las noticias sobre el caso Cablegate, me enorgullezco de Internet y del Periodismo. Leer más de esta entrada

Pavese

C’è un giardino chiaro, fra muro basse

di erba secca e di luce, che cuoce adagio

la sua terra. È una luce che sa di mare. Leer más de esta entrada

Fantasmas de noviembre

Que Sevilla es una ciudad dada a lo sobrenatural es algo de lo que habla hasta el mismo callejero. La calle Duende, con sus marineros muertos, o la calle Hombre de Piedra dan buena cuenta de ello en rincones donde historia y leyenda aguardan a aquellos que quieran conocer una ciudad diferente, secreta, prohibida. Leer más de esta entrada

La importancia de los nombres

Un amigo hablaba el otro día acerca de la ‘terrible’ manía del sevillano de nombrar como “La-Plaza-Nueva” a la dichosa plaza del Ayuntamiento. Argumentaba, en su desvarío, que la Real Academia de la Lengua no aceptaba la utilización del artículo ante un nombre propio. Al margen de la ciencia fría del norte de Despeñaperros, cómo explico a mi amigo que el uso del artículo es tan nuestro que forma parte indispensable del propio nombre. Leer más de esta entrada

La generación ‘ni-ni’

Los autobuses públicos tienen estas cosas. A vueltas por Sevilla se entera uno que forma parte de la generación ‘Ni-ni’. Lo explican dos señoras de mediana edad –abanico oscuro y carmín sin brillo- mientras destripan y apañan soluciones a la crisis en una conversación tan de Tussam y merienda. Así que, en principio, soy uno más de esos niños ‘ni-ni’, aquellos que ni trabajan ni estudian, que viven al amparo de los padres, la subvención más antigua de la historia. Leer más de esta entrada

El Aleph

De pronto el caos y el aguijón del suavizante. Dos vaqueros azules, otros negros. Un chaleco marrón que trajeron los reyes estas Navidades y uno oscuro que aún huele a incienso. Una camisa blanca, de domingo de ramos. Un par de camisetas básicas (morado y rojo) compradas en Sfera. Muchos calcetines. Las medicinas de la alergia. Dos latas de sardinas en conserva, una de cocido, otra de lentejas. Un pelapapas. Un puñado de caramelos. Cuatro Estaciones cantadas por José Julio. Homer Simpson absorto en la delantera de unas zapatillas. El Aleph en la maleta.

* Yo también me enamoré de las entradas sobre las cajas de Mesanza.

A aquellos ojos

Primero otra galaxia, dos estrellas

tanzanita. De pronto un mar de escamas

vivas, algunos cuarzos por las ramas.

Mil campanas tañidas por doncellas.


Dos cuartos de espejo, un alma, dos mamas

de piedra. Resecos charcos sin huellas

de vida, de reserva dos botellas

abiertas, ocho octavillas en llamas.


Un reloj desierto de arena, un big bang,

dos poemas grabados con tu nombre,

cien voces en estéreo, dos salidas.


Aunados un eclipse, un aroma a pan

caliente. Un oasis. Aquel hombre

que os mira, éste que escribe. Más mil vidas…

A aquellos ojos“. Mariano García Morán, Murcia.

Meses después, Teramo te depara estas sorpresas. Un poema para las noches de alcohol y buena compañía. Que este poema sirva de feliz regreso a esta página.

Nostalgia del paraíso

Quiénes viven en la idolatría del mañana carecen del menor porvenir. Tras haber despojado el presente de su dimensión eterna, no les queda sino la voluntad, su gran recurso… y su gran castigo.

(E.M. Ciorán pág. 25 en La caída en el tiempo Ed. Tusquets)

Si necesitara compañero de piso entre los filósofos, desde luego Ciorán no sería nunca el elegido. Si el hombre no tiene fe en el mañana, nada puede esperar que merezca la pena pues el presente se vuelve estéril, permanente y los valores se deshacen como el papel bajo la lluvia. La esperanza es entonces el cauce de las nostalgias de aquel paraíso, es el faro que nos guía en busca de la perfección, ese porvenir glorioso al que todavía unos pocos pretendemos acceder.