In Ictu Oculi

Recetario para los nuevos tiempos

Sobre una fotografía de Esperanza Recio

El reloj pulsa los nervios. El andén palpita como un corazón abierto, sístole y diástole, atrapado por el esternón de luz y metal que se dobla sobre la estación. Hay corros bulliciosos de viajeros e hileras de turistas que asoman la cabeza y buscan una señal a lo lejos. Junto a las vías, alquien cuenta las traviesas -cuatro, cinco, seis, siete…- hasta el infinito. En la estación, la espera parece interminable.

* Es un ejercicio de clase.

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