In Ictu Oculi

Recetario para los nuevos tiempos

Lo que quedó de aquel Chilango

Fue una tasca llena y amigos y cerveza, mucha cerveza. Y vasos vacíos y mesas redondas como bocas abiertas y labios manchados de humo y palabras. De aquel chilango quedan apenas unos poemas que señalan con el dedo en Compañero Enemigo. Y los leo como aquella noche: Versos que huelen a tierra mojada si los canta Juan Antonio Bermúdez, heraldo de una poesía verdadera y fulminante.

Lo que quedó de aquel chilango de la Sala El Cachorro fue aquel patio, corazón de la antigua Triana, cava de los gitanos donde aún bailan los espíritus. Quedó aquel bello cálculo de Gómez Valero donde los dibujos éramos nosotros -puro movimiento- y caíamos como caen los altos muros de una ciudad. Entonces era la barra un camino húmedo como lavado por la cerveza y había caras nuevas y México y nuestra tierra.

Lo que quedó de aquel Chilango aún lo guardo, simiente de última fila y brazos cruzados, cuatro amigos y una mesa.

*También publicado en La Campana

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