In Ictu Oculi

Recetario para los nuevos tiempos

El libro perfecto

…fluctuaría en torno a una ciudad o una casa. El tema de los poemas se perdería en la noche de los tiempos, pero habría lugar para alguna declaración de intenciones aranesca. Podría comenzar con una cita de Dante o de TS. Eliot y seguir con un poema que terminase con alguna pregunta que sonara como una campana al final de una oración. Habría sitio para describir una lluvia lenta como la de Pampaluna, que oliera igual que la de Pampaluna, incluso, reconocida como lluvia de Pampaluna a pesar de ser la lluvia de Edimburgo, Sevilla o Roma. Tendría alguna cita intercalada, algún intertexto sin ansia cultureta por el simple hecho de rendir homenaje a mis favoritos. Habría pocos poemas de amor y mucha atención al detalle. Hablaría de piedras, calles y hombres, ventanas y mujeres, autobuses, noches, alcohol y baile, amigos que están y familia, ciudades perdidas y puertas; pero con un tono sobrio en el que sobrarán los adjetivos, con especial cuidado en la metáfora, con poemas que callen y sugieran. Probablemente diría cosas que no entendería y faltarían algunas de las que sé. Los poemas serían largos y tendrían títulos al azar, sin ninguna relación con el resto.

Y para cuando todo estuviera terminado, pasarlo por la guadaña de Cabanillas, de Beades, de Cerero, de Fidel, de los Moreno, de Arana… y quede todo suelto y vacío, en un orden caótico y ambiguo para que mi voz sea una más en el murmullo, que no me reconozca en mis palabras.

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22 Respuestas a “El libro perfecto

  1. Buko 21 mayo 2008 en 7:27 pm

    ¿Pero es “el libro perfecto” o “tu libro perfecto”? Con tuyo me refiero a autoría y no a posesión.

  2. Ares 21 mayo 2008 en 10:34 pm

    Perfecto o no… ¡Me gustaría poder comprar tu libro pronto!

    PD: Podrías hacerme llegar el poema en que hablas del momento por la noche cuando estas escribiendo y si o si tienes que irte a la cama, no me acuerdo del título. Te lo agradecería mucho. ares.02@hotmail.com

  3. Rubén 21 mayo 2008 en 10:48 pm

    Pero qué os han hecho los adjetivos, joder, que tampoco hacen daño a nadie.

    Están ahí, para que se use. Aunque se corra el riesgo de sonar a vulgar, o a mentira.

    ^^

    Escribe, escribe… A mí también me gustaría hacer una novela, o algo, que pudiera considerarse, si no perfecto, al menos bueno.

  4. Jesu 21 mayo 2008 en 11:53 pm

    Los adjetivos inducen a usarlos en demasía, en grandes cantidades, y así se termina recargando cualquier texto, volviéndolo pesado, rebuscado, barroco. Demasiada tramoya que esconde las ideas e imágenes.

  5. Buentes 22 mayo 2008 en 12:41 am

    Bufff… mañana explico que hoy no estoy en condiciones. Buenas noches.

  6. Buko 22 mayo 2008 en 1:54 am

    Lo explico yo, si eso.

    La poesía, y en general la labor artística, no es (o no debería ser) más que una forma de mostrar ciertas cosas que no se ven al principio, por decirlo de alguna manera. En ese sentido, lo que se hace al escribir es “nombrar” las cosas. Como cuando alguien habla de algo bello, lo mejor que se puede hacer es señalarlo con el dedo y dejar que el otro lo mire. Mucho mejor que describirlo. ¿Una imagen vale más que mil palabras? Por ahí va la idea.

    Ejemplo práctico y simplón para neófitos. La palabra niebla. Todos nos hacemos una imagen mental de ella, ¿no? Perfectamente. Una palabra. Siguiente ejemplo: la gris, húmeda y blanquecina niebla mañanera. Por ejemplo. ¿Ha cambiado en algo nuestra imagen mental de la niebla? Lo dudo. Siete palabras.

    Si siete palabras y una evocan lo mismo, en uno de los casos sobran seis palabras.

    No sé si me explico.

  7. Rubén 22 mayo 2008 en 9:04 am

    Para mí sí cambia. Igual no la imagen neutra y “pura” del término, pero sí la sensación que recibe el lector.

    No todas las nieblas son húmedas. El cambio de la imagen está ahí. Yo creo que el que escribe tiene la oportunidad de hacer que el lector se sumerja en él. Para lenguaje aséptico ya tenemos el ensayo científico y, creo, que ninguno de vosotros dos, ni Buk ni Pablo, andáis esas veredas.

    Asimismo me parece que hay un momento y lugar para todo, y que si se usan con cuidado pueden darle una identidad al texto que diste mucho de lo casposo, lo barroco y lo artificial.

    Pero hay está la clave, en usarlos con cuidado, que enseguida se nos puede inflamar el verbo y marchársenos la mano por la tecla.

    Yo, personalmente, me hallo a favor del adjetivo. Igual estoy desfasado, pero es así como escribo y como me gusta hacerlo. Me da la impresión de que con cada adjetivo que utilizas facilitas unas connotaciones que dicen mucho de ti y, al mismo tiempo, pueden decir de quien te lee.

    Claro que ese es el otro punto, que te lean. Si no, de poco sirve.

    =) Y después del ladrillo me largo a clase, o a terminar de hacer la maleta, o algo así.

    Hasta pronto.

  8. Rubén 22 mayo 2008 en 9:07 am

    Disculpad el error garrafal en el “ahí está la clave”. Ya se sabe, de mañanas no hagas mucho hasta que te despiertes del todo.

    Y ya que estamos también podéis quitar las dos comas del “creo”. Y la última preposición, “de quien te lee” no, “a quien te lee”.

    Jodo, ya me vale. Por no repasar. ^^ Perdón.

  9. Buko 22 mayo 2008 en 1:34 pm

    Las connotaciones que añadas no deberían decir nada de ti. Como mucho, deberían decir cosas de la realidad connotada. Huele a egocentrismo, eso.

  10. Rubén 22 mayo 2008 en 2:03 pm

    O a querer compartir tu percepción del mundo. Aunque nadie te la pida, aunque a nadie le interese. Pero, sin más, lo haces.

    ¿Por qué ha de ser eso egocéntrico? Cada uno, creo, encuentra lo que busca.

  11. Buko 22 mayo 2008 en 7:39 pm

    Pero es que volvemos a lo mismo. Las cosas “son”, y punto, no están sujetas a “percepciones”. Un árbol es un árbol, una naranja es una naranja, una mujer es una mujer. Esa cosa tuya sobre la percepción es un gran mal de la sociedad de masas y de la comunicación, en la que parece que todas las opiniones sobre cualquier cosa son exactamente igual de valiosas; al fin y al cabo, no son más que diferentes “percepciones” del mundo.

    Y no es así. Y además es egocéntrico, y más corto de vista que un caballo en la feria, porque precisamente la gente que dice eso es la de opinión -o percepción, llámalo como quieras- débil. En todo caso, lo más importante de todo es lo que dije al principio: las cosas son lo que son, las nombras y ahí están, redondas y completas, sin necesidad de más. De verdad.

    Por poner un ejemplo, el poema “El sur y la ceniza” del Discurso de la ceniza de Pablo Moreno Prieto. Que lo ponga Buentes, que yo no encuentro el libro, lol.

  12. Rubén 22 mayo 2008 en 7:53 pm

    No es cuestión de ser valiosas o no. Es cuestión de que cada uno puede interpretar como quiera lo que le parezca.

    Es solo eso, de verdad. Y las cosas son, para cada cual, de una manera o de otra. Eso, a mi juicio (para ti fatalmente equívoco, y puede que terriblemente ambiguo) dista mucho del egocentrismo.

    Me parece mucho más ególatra el hecho de querer imponer que las “cosas son como son”. Una mujer es una mujer, cierto, pero para ti el concepto de mujer puede ser, y seguramente lo sea, muy distinto del mío, entendiéndolo de manera personal.

    Es tan sencillo como eso, creo. Para ti una mujer te trae tales cosas a la mente, un árbol tales o cuales otras… Es simplemente eso. ¿Te parece simple? Tal vez lo sea.

    A mí me parece más corto de vista que un topo en la noche de San Juan, por decir una, el que te limites a decir “las cosas son lo que son, punto”. Perfecto, para ti es así. Para mí, no. Y los adjetivos y connotaciones que puedas emplear no tienen por qué restar calidad a un texto si, repito, los usas equilibradamente.

    Toda opinión, volviendo a lo de antes, es valorable en cierto aspecto, pero ninguna es igual de valiosa que otra ni, por supuesto, alguna que lo sea más que cualquiera.

    Es mi percepción de las cosas, no lo sé, igual es que soy demasiado joven e idealista. Vete tú a saber.

    ¿Por qué creer en la asepsia pura de lo que son las cosas, si las cosas son lo que son para los hombres desde el lenguaje? ¿Por qué creer en que pueden ser algo más?

    Cada uno tendrá su respuesta a esa pregunta. Tú la tuya, yo la mía, y los adjetivos que queramos para ello.

    XD Hasta luego.

  13. Buko 22 mayo 2008 en 8:01 pm

    Cuando nombras una cosa, estás evocando una en tu mente, y cuando el lector la nombra evoca también otras, tal vez diferentes, tal vez no. Como dice Enrique García-Máiquez en su casa propia: “cuento mi vida, pero lees la tuya”. Ninguna ristra de adjetivos que le puedas poner a un nombre va a cambiar esa realidad. No tiene nada que ver con la asepsia. Es comprenderse a uno mismo como lector, también.

  14. Rubén 22 mayo 2008 en 8:17 pm

    Dijo un sabio, cuyo nombre no recuerdo, que somos egoístas cuando leemos porque cuando lo hacemos nos buscamos más a nosotros mismos que al propio autor.

    Bueno, eso también depende del “egocentrismo” de cada uno. Yo cuando leo procuro, además de tratar de comprender, intentar encontrar algún atisbo del autor, y de cómo ve o vio el mundo o, si se prefiere, su mundo.

    Y la realidad… En fin, es lo que es, de nuevo, porque le hemos dado palabras y categorías a esas palabras. Por eso mismo creo que es, afortunadamente, alterable en cierto modo. Eso sí, nuestra realidad, evidentemente. Porque hay muchas.

    Me he dado cuenta de algo… Tengo muy pocas citas y escasas referencias. Juro que no es porque no lea, lo juro de verdad. Es cuestión de memoria, que la tengo selectiva. XD

  15. Rubén 22 mayo 2008 en 8:21 pm

    Buk, que me tengo que ir. Seguimos luego o cuando se pueda.

    Cuídate.

  16. Buentes 22 mayo 2008 en 8:37 pm

    Vaya dos!! jajajajaja me alegro de volver al blog unicamente por estos debates!! Mil gracias!!

    PD: Voy a colgar el poema de Pablo y haré un poco de publicidad.

  17. Buko 22 mayo 2008 en 8:42 pm

    “Yo cuando leo procuro, además de tratar de comprender, intentar encontrar algún atisbo del autor, y de cómo ve o vio el mundo o, si se prefiere, su mundo.”

    Lo cual es un gran error. Enormes autores literarios, y pongo por ejemplo a Dostoyevski, se mostraron en su obra de forma diferente (y mucho en este caso concreto, en obras como por ejemplo Los hermanos Karamázov) a como eran ellos en realidad.

  18. Buentes 22 mayo 2008 en 8:56 pm

    Yo creo que la idea que tiene de la lectura como una búsqueda es muy interesante y la comparto en cierta manera, aunque no centrándola únicamente en la visión del autor sino en la mía propia, las infinitas ideas del texto, la forma y el espacio utilizado, la realidad o ficción referida… en fin, la lectura como búsqueda en general, no particularizada en el autor por temor a que pase como con Los Hermanos Karamázov que dice Buko.

    En cuanto al adjetivo tengo una idea moderada entre los dos. Es cierto que la abundancia de adjetivos recarga el texto o que el uso erróneo del adjetivo es un peligro para el texto. Pero a veces tampoco es suficiente con nombrar una realidad, sin hablar un poco más de ella, sin ponerle una nota más, y tú lo sabes buko, lo has hecho en tus poemas últimos. El adjetivo debe estar en su justa medida y solo cuando sea absolutamente necesario para dar el toque exacto que se quiere ofrecer, en el resto de los casos basta con el nombre exacto de lo que queramos referir. Cuando está bien utilizado olvidamos el dedo del autor señalando algo sobre lo que escribe.

  19. Buko 22 mayo 2008 en 9:11 pm

    Hombre, claro, no es que yo sea Pío Baroja, sólo usaba el tema con pretexto argumentativo, claro que yo pongo adjetivos. Demasiados, a veces.

  20. dediego 18 julio 2008 en 3:53 pm

    De acuerdísimo con Buko. Un adjetivo, debería servir para dos cosas:

    -O para cambiar algo, porque hace falta, y aquí se puede a jugar a romper, sorprender, gritar, etc…y que duela, o al menos cambie.

    Por ejemplo: un escarabajo es y sigue siendo un escarabajo pequeño (y viceversa). Lo guay es un escarabajo gigante, o transparente. Eso abre preguntas.

    -Acentuar. Regodearse en “lo que es”. Y los malos poetas tienden a acentuar mucho, por miedo a que no se les entienda, no se les tenga en serio… Los buenos, pueden acentuar lo que quieran…porque saben hacerlo sin obligarte a cerrar el libro. Y veces, son tan buenos tan buenos, que saben que no tienen que acentuar.

    Para mí, mi percepción de la belleza, es que está en las cosas, son. Las cosas son como son, y nosotros inventamos la idea belleza para referirnos a ellas. Pero no puedes volver algo bello si no lo es, por mucho adjetivo u otra tontería.

  21. Isabel 24 julio 2008 en 11:07 am

    He llegado aquí por casualidad, pero me parece original y entretenido. Por mi parte os propongo algo relacionado: El juego del libroperfceto. Se juega desde mi blog: http://escritoradesesperada.wordpress.com
    Espero que os guste,
    isabel

  22. Curso de ingles en Oxford 12 agosto 2009 en 11:23 am

    Podrías escribir bastante sobre Edimburgo, que es una ciudad que te puede dar mucho. Mi estancia allí fue maravillosa.

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