In Ictu Oculi

Recetario para los nuevos tiempos

Tarde de domingo

Las tardes de domingo tienen algo de derrota por eso no me extraña este cielo azul tras la tormenta ni esta soledad silenciosa que suena en mi habitación como un campo de batalla. Las tardes de domingo siempre me traen de vuelta a los principios y regreso a los libros y a la televisión, a las películas de media tarde, café y palmeras de chocolate blanco que son mi infancia. Pero hoy no había palmeras ni película de media tarde y el café, servido caliente y vaporoso, es punto y final de mis lecturas. Mañana devolveré Guerra y Paz a la estantería de la Biblioteca y yo participaré de nuevo en la campaña donde ya me esperan mis compañeros. Desgraciadamente hay libros veloces como minutos y guerras que nunca terminan.

PD: Perdonad que retrase mucho las entradas pero ando con los exámenes ahora. Escribiré todo lo que pueda.

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