In Ictu Oculi

Recetario para los nuevos tiempos

Quinn

“Cuando terminó de comer, Quinn se acercó a los estantes de la papelería. Acababa de llegar una remesa de cuadernos nuevos y la pila era impresionante, un hermoso despliegue de azules, verdes, rojos y amarillos. (…) Examinó la pila tratando de decidir cuál coger. Por razones que nunca estuvieron claras (…) sintió un irresistible deseo por un determinado cuaderno rojo que estaba al fondo de la pila. (…) Era un cuaderno normal pero algo en él parecía llamarle, como si su único destino en el mundo fuera contener las palabras que salieran de su pluma.”

Recojo un fragmento de La Ciudad de Cristal de Paul Auster Ed. Anagrama porque, cómo el protagonista, muchas veces siento una especial atracción por los cuadernos. Para mucha gente, la elección de un cuaderno puede ser algo sin importancia, algo casual porque lo entienden como el soporte sobre el que anotar cualquier apunte, pero para mí un cuaderno puede determinar a las claras lo que se va a escribir en él.

Seguramente sea otra de mis manías pero tengo muy en cuenta las características del cuaderno a la hora de comprarlo. Por ejemplo, puedo decir que no me agradan nada las hojas de rayas ni los blocs de cuatro anillas, los cuadernos deben ser flexibles pero a la vez duros, y si llevan cuadraditos, me gusta que sean pequeños y que traigan esa delgada línea roja vertical que sirve de margen. Y esto no es porque vaya a escribir grandes cosas en ellos, ni mucho menos; escribo poemas y hago trabajos directamente en el ordenador y los apuntes los tomo en folios blancos;por lo tanto nunca escribo en los cuadernos.

Tengo guardados más de diez, todos distintos, todos en blanco. Y será muy extraño para algunos pero me gusta coleccionarlos, conservarlos tal y cómo los compré. A menudo pienso que son como diamantes en bruto, guardianes de grandes historias que corren invisibles por sus páginas.

PD: Lean esta noticia de El Mundo, es buenísima.

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5 Respuestas a “Quinn

  1. Nogrod 28 noviembre 2007 en 7:36 pm

    Quizás le atrajo el demonio.

    saludos

  2. Jesu 29 noviembre 2007 en 12:57 am

    Te pasa como a mí. Tengo varios cuadernos guardados en los cajones del escritorio, ésos que nunca abro. Algunas veces he pensado en usarlos para coger apuntes, y los chicos para usarlos de agenda. Pero en el último momento, no me acaba de seducir esa idea. Sin embargo, siempre me ha gustado eso de escribir pensamientos sueltos, lo que veo, lo que pienso en un momento dado, como la escritura automática, pero de forma ordenada. Y es en ese momento cuando me da la tentación de coger esos cuadernos y empaparlos de lo más profundo de mí, de mis sentimientos e ilusiones, de mis alegrías y mis preocupaciones. De mí, en definitiva. Creo que aún conservo uno entero, pero está guardado bajo llave, y es mejor que así permanezca.

    Respecto a la noticia, tengo que decir que me ha gustado cómo está escrita. Sin embargo, no me resulta agradable esa estadística entre los universitarios, si bien, es esperanzador para mí el hecho de que tantos jóvenes entre 10 y 13 años. Durante este verano, cuando trabajé en la Bibliopiscina de Almensilla, me daba cuenta de que los niños chicos, los de menos de 10 años, devoraban los libros, uno tras otro, una y otra vez. Hubo algunos que se leyeron dos veces la estantería. Y sin embargo, a partir de los 10 años, nada. Los adultos, con los dedos de una mano los contaba, y me sobraban dedos pa comerme un paquete fritos. Y ya no hablemos de los adolescentes, canis reventados en su totalidad.

    Pero bueno, estadísticas como ésta, aunque sólo sean estadísticas, hacen que podamos recuperar la ilusión por que las nuevas generaciones tengan bastante más cultura que todas las que han venido después de los 80, incluida la nuestra.

    PS > Felicidades, Buentes. Comienzas a ser importante: ya tiene visitantes de esos que se dedican a dejar comentarios propios de un preadolescente aburrido.

    PS > Pedazo de foto que tengo. La colgaré mañana en el Sinfu. Provocaré comentarios airados por parte del sector progresito de los lectores del blog, que está muy activo últimamente. Los espero con ansia, pues quiero reirme. :lol:

  3. Yure 30 noviembre 2007 en 12:36 pm

    Yo ayer estuve mirando un cuaderno que ha dormido muchas noches en la mesita de noche de Palma,viaja conmigo a SEvilla en tren entre mis manos cada vez que voy sola, y vuelve a dormir en la mesita de noche de SEvilla. Llevaba ya tiempo sin leer ni escribir en él.
    Ayer, lo volví a abrir y hasta yo me sorprendí de lo que había allí escrito. Desde poemas antiguos hasta un pensamiento que fue intentado llevar a poema pero era imposible, por su complejidad y “enrebesamiento”. Pero ahí quedó, escrito con pulso temblante, inseguro, y con el carboncillo del lápiz manchando la página, al igual que el mismo pensamiento.

  4. Buko 1 diciembre 2007 en 1:34 pm

    Oye, enrevesado es con v.

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