In Ictu Oculi

Recetario para los nuevos tiempos

El autobús

Me gustan las historias de autobús. Probablemente se me pueda tachar de cotilla e, incluso, de voyeur literario que busca historias -dichoso nuevo periodismo de Mailer y Wolfe…- sentado en esos asientos naranjas, pero merece la pena el desagravio si se tienen en cuenta la cantidad de anécdotas y vivencias que recojo de mi visita diaria al autobús. Ahora la gente tiende a desaparecer ventana afuera y esconderse -sí, esconderse- con el ruido del mp3 o sucedáneo, pero quedan rescoldos aún, personas de otros tiempos que rescatan esa magia de pueblo que son las conversaciones, las buenas conversaciones. Nunca son una pérdida de tiempo y, cuando no te aportan una idea interesante, al menos te regalan una buena historia que contar o un momento mágico, poético diría, de esos que gustan cantar en algún poema.

Hoy una anciana me ha regalado uno de esos momentos. Ella tendría sesenta y muchos, el pelo cano, las manos trabajadas y el temple de la mujer que sabe de la vida. Iba sentada junto a su nieto supongo, un adolescente de medio pelo -literalmente-, muy moreno y que perdía la mirada entre los coches. Cuando pasábamos junto al Cachorro, ella recordaba en voz alta lo siguente: “En aquella acera vivía Tía Antonia. Ya murió hace algunos años y tampoco su casa sigue en pie. Estaba allí, junto a la Capilla. Era un enorme patio de vecinos. Yo viví con ella muchos años. Teníamos una sola habitación para seis personas. De día era un salón, con su mesa, sus sillas, la radio… de noche era nuestro dormitorio, quitábamos las sillas y “hasta mañana si Dios quiere”. Jugué mucho en el patio y recuerdo el tejo, Tía Dolores con los patines, el turco… siempre en el patio, cuando los hombres descansaban del trabajo y las mujeres… cuando las mujeres lavaban la ropa a mano y la secaban en el patio, al sol, mientras corríamos. Otros tiempos…”

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5 Respuestas a “El autobús

  1. Licuc 20 noviembre 2007 en 2:15 am

    Justamente he escrito hoy algo al respecto y me uno a la causa, es divertidísimo oír a la gente, escucharla, mejor si no lo sabe.

  2. Ireninach 20 noviembre 2007 en 10:45 pm

    Vaya, yo de pocas cosas como esta me entero, porque suelo ser uno de esos personajes que se meten en su pompa musical U_U

  3. Jesu 21 noviembre 2007 en 12:40 am

    O que directamente no van a clase, y eso…

  4. Ireninach 21 noviembre 2007 en 9:07 pm

    Sí, también me incluyo en el grupo de los que directamente no van a clase. xD

  5. Spich 21 noviembre 2007 en 11:34 pm

    Hay algunas que te ofrecen otro punto de vista de lo que ya conoces…
    Cuando estaba en primero oí a unas señoras comentar sobre un piso que tenía uno de ellas en la playa, maravilloso el municipio oye, parecía que vendía el paraíso a su amiga, de tan encantada que estaba… imagináos mi sorpresa cuando de su boca fueron saliendo plazas, calles y bares de tapeo que me sonaban muchísimo… hasta que… sí, mencionó mi pueblo XDDD.
    Cuando se bajaron, me dejaron pensando hasta mi parada…

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