In Ictu Oculi

Recetario para los nuevos tiempos

Macedonia

Esta noche ha empezado la guerra. En vano Iris, mensajera celeste, vuela sobre las aguas negras del mar hasta Creta en busca de Menelao. El rey de Esparta descansa en un rico lecho, en una habitación con paredes de mármol, en un palacio que platea sus muros bajo la mirada llena de Artemisa. En estas horas de la noche, Paris y Helena navegan hacia su destino en barcos cubiertos de gloria, naves guiadas por la fe ciega de Afrodita. Más allá, Troya ya es un páramo infinito, un cementerio que muestra una sonrisa mellada y burlona de tumbas vacías que esperan la llamada de sus dueños.

* * *

Recuerdo sus brillantes pastas amarillas donde con letras plateadas anuncia las aventuras que tiene preparadas para mí. Tengo diez años y leo “El Hijo del Sueño”, la historia de Alejandro Magno, rey de Macedonia, descendiente directo de Aquiles que en tan solo cuatro años conquistará todo el imperio persa. Por las páginas veo las filas de barcos cruzando el Helesponto, los innumerables cascos de los macedonios que ven caer el nudo de Gordio sobre la tierra, la nube de polvo que levantan los carros persas en el inicio de la batalla, los soldados temblando ante la muerte, la falange que golpea sus escudos y Alejandro, junto a Hefestión, liderando la caballería macedonia en Gaugamela. Al cerrar las páginas, los caballos y los arqueros macedonios, los carros y los Inmortales de Darío el Persa montan rápidamente el campamento a la espera de la batalla. Allí ha caído la noche y surgen innumerables los cantos alrededor de las hogueras. Los soldados juegan a los dados y beben vino griego -caliente y rebajado con agua- mientras cuentan historias de dioses y hombres. Alejandro enciende una vela en su tienda y repasa los mapas. Darío yace con una de sus esclavas mientras Bagoas, el eunuco, presencia la escena.

* * *

Penélope escarbará la tierra con sus pequeños dedos una mañana de verano cerca del mar mientras los hombres salen a faenar en los viejos barcos que aún les quedan. Escuchará dos veces las bocinas que anuncia la salida de los pescadores y después el largo silencio en la orilla donde en cuclillas, la falda en pliegues azules rozará la arena, estará buscando la peonza que el abuelo talló y que ella escondió hace unos días en la playa para que nadie pudiera robársela. Penélope niña abortará un bostezo cuando escuche el extraño ruído que producen sus dedos contra la superficie dura que esconde la arena. En un gran esfuerzo, sacará a la luz una caja metálica de las antiguas y correrá hasta la tienda del Abuelo. Allí, el abuelo abrirá la caja de latón y pondrá sobre la mesa de madera de la sala dos libros. Penélope ojeará la aventuras de la Guerra de Troya y el Abuelo repasará con sus dedos las letras plateadas de El Hijo del Sueño. Hará siglos que Troya haya caído pero Menelao y Helena aún no habrán regresado a Esparta. Entonces, sólo entonces, con Penélope jugando a ver los dibujos del libro, Ulises pone su pie en Ítaca vestido de mendigo y busca a Eumeo. Al mismo tiempo, Alejandro Magno despierta y se coloca la armadura, al finalizar del día Persia será un nombre más en la historia.

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7 Respuestas a “Macedonia

  1. Jesu 6 julio 2007 en 1:17 pm

    Muy bueno, tío. Me ha encantado.

  2. Vázquez 7 julio 2007 en 3:45 pm

    Hmmm… Desconcertante e ignotizante. Extraña sensación, no?

    ((Hmmm… No sé, tal vez sea una pamplina pero ¿es un “homenaje” a la literatura, a los libros? Me recuerda eso de “todo está en los libros”…))

    Pd.-Lo releeré más tarde.

  3. Vázquez 7 julio 2007 en 3:47 pm

    Perdón, perdón: hipnotizante**

  4. Vázquez 7 julio 2007 en 3:50 pm

    PD 2.- Pablo, “tienes un email” en tu bandeja de entrada.

  5. Buentes 7 julio 2007 en 6:38 pm

    Qué gusto verte por aquí Vázquez. He leído tu correo y ahora después te lo contestaré, qué alegría. El texto este es un poco extraño, lo escribí como un juego. Es una especie de juego con varios libros que leí hace años, entonces he montado como una historia, mezclado a Alejandro Magno con Troya, el tiempo presente con un futuro y un pasado que se activa desde el presente… vamos una cosa rara. No sé, es una pequeña tontería, pero me gustaba la idea de jugar con ello.

    Le deseo un excelente verano y que todo lo que realice vaya unido a la idea de triunfo. Muchas gracias por los ánimos y pronto nos veremos!!! Un abrazo.

  6. Vázquez 8 julio 2007 en 7:25 pm

    ¡Bárbaro tu experimento/juego raro! En serio, es fantástico, alucinante: todos esos referentes literarios creando una “historia nueva”. Por favor, sigue jugando, sigue creando, sigue haciendo “pequeñas tonterías” que no tienen nada de tontas.

    Sr. Buentes, le deseo a usted lo mismo. Muchas gracias. XDD

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