In Ictu Oculi

Recetario para los nuevos tiempos

La historia de Jonás

El otro día coincidí con Jonás en el parque de María Luísa. Jonás no deja de ser un cocainómano más de los que andan por el parque y que aprovechan la mínima oportunidad para colarte unos euros, pero quizás entre prisas y agobios, entre el hambre y los niños, ese día me paré y sostuve con él unas palabras. Entre otras cosas y muy fugazmente, Jonás me contó su vida como el que narra la última noticia del telediario, desenfadado y caradura. Empezó por el principio, Jonás es mallorquín, de la misma Palma de Mallorca, no conoció a su padre, drogadicto que dejó a su madre embarazada “y se las piró“. De su madre poco dijo aunque lo suficiente, “drogadicta y prostituta“, Jonás era todo un burgués. Durante años se crió en la playa, yendo a la escuela lo mínimo y sin el control suficiente, he de suponer, debido a las actividades de su madre. En la adolescencia, Jonás se tambaleó entre las letras y las drogas, aunque finalmente ganaron estas últimas y supuso la continuación de la “tradicional actividad” familiar.

Jonás, acostumbrado a pasar largas temporadas en las playas en las que aprendió a tocar la guitarra, como buen amante de la rumba catalana, y a sacar “unas perras gordas” a las descuidadas turistas suecas, vio hundirse su mundo “paradisiaco” el día que conoció a otro hombre. Su nombre lo desconozco, aunque Jonás lo identificaba como “el mal en persona, un verdadero hijo de puta” que entre palabras halagadoras y unas buenas dosis convirtieron a Jonás en chapero profesional durante los primeros años del destape. He de suponer que Jonás, entre las sábanas de hombre o mujer, acabó por encontrarse con la temible enfermedad que come músculo, hueso y vida, y por obra y gracia del destino, se vio en la calle, sin dinero y enfermo. Para esos años ya su madre había muerto y él decidió abandonar la isla de sus desgracias, sin una Penélope que la esperase si algún día regresara.

A caballo entre Oviedo y Palermo, Barcelona y Oporto, Jonás tocaba la guitarra por unas pocas monedas que después guardaba en una lata. Recibía “patadas en la boca de los ricos” que no querían oír su música mientras él se desinflaba corriendo detrás de ellos con sonrisa falsa y mano enlatada. Fue en la capital, quizás influído por su experiencia personal y por la ideología imperante en los rincones oscuros de la calle, cuando aprendió el lema que por unos años cambió su vida: “No existe la propiedad privada“. Durante algunos meses, Jonás se unió a otros compinches para cometer algunos robos en tiendas y aumentar así sus ingresos. No duró mucho y Jonás acabó en la cárcel a principios de los 90, mientras España se preparaba para unos Juegos Olímpicos y una Exposición Universal.

No sé cuanto tiempo estuvo entre rejas puesto que no me lo dijo, pero al terminar volvió a su anterior trabajo como músico callejero mientras su enfermedad avanzaba implacablemente. Madrid no era sitio para él, me dijo, y acabó por marcharse al sur en busca de una oportunidad para bien morir. Jonás ha estrenado el siglo XXI en una de las ocho capitales, se enorgullece de haber vivido “en primera línea de playa“, entre cartones, cuando estaba por Málaga. “Yo he tocado en la calle Larios y en la Gran Vía, he visto amanecer Ibiza después de follar con una diosa sueca.” Ahora Jonás canta en el Parque de María Luísa para poder comprarse las pastillas para el Sida y “mover el bigote” dos o tres veces al día. Sin edad, sin hogar y sin amigos, Jonás no conserva ilusiones pero recuerda perfectamente mil anécdotas y mil personas que pronto se perderán. “La vida es una mierda pero menos mal que ya me queda poco. Un día estás sentado en el paseo marítimo de Barcelona, bebiendo whisky con tres zorras, y al otro día estás en Granada corriendo detrás de los turistas por dos duros de mierda. Yo nunca he tenido nada ni nadie, salvo una amiga. Recuerdo su pelo negro en las calas de mi isla, como olía a mar… Merçé se llamaba, Mercedes.

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11 Respuestas a “La historia de Jonás

  1. Jesu 26 junio 2007 en 9:26 pm

    Precioso, Pablo. Esa última frase, la de su amiga, me ha acabado de hundir. Ahora estoy llorando.

  2. Bukowski 26 junio 2007 en 9:45 pm

    Las dos citas del último párrafo, lo mejor de este blog. Y de muchos blogs.

  3. Pablo López 26 junio 2007 en 11:29 pm

    Muy buena historia y muy bien contada Pablo, debió ser toda una experiencia esa conversación. Siempre es agradable que alguien te cuente su vida y más siendo vidas tan interesantes, aunque llenas de dolor también.

  4. Buentes 27 junio 2007 en 8:41 am

    El momento de la conversación fue mágico, él se acercó, un hombre con el pelo enmarañao y mal vestido, para pedirme dinero. Yo no pude darle nada y él me iba contando para qué quería el dinero, entonces yo le pregunté que si sólo sacaba el dinero de los turistas y a base de preguntas fue contándome su historia. Muy jodida, cargada de insultos, pero muy interesante. A Jonás podéis verlo casi a diario en el Parque de María Luísa, corre detrás de los coches de caballo con una guitarra.

    Gracias a los tres, me alegro muchísimo de veros comentar por aquí, a Buko por desaparecido, tío tengo unas ganas de pasar los exámenes y dar una vuelta por el centro que no veas, y a mi tocayo López, que será el periodista cumbre de los próximos años.

    Jesu, te espero en Ingenieros para estudiar hoy por la mañana, seguramente estemos en la planta más alta de la biblioteca, si te apetece, te pasas.

  5. Yure 27 junio 2007 en 11:27 am

    Me impresiona gratamente, Pablo que te parases a hablar con ese hombre, de verdad. :D Aunque lo que no me sorprende tanto es que no le dieras “un duro” puesto que ya todos conocemos el Tremendo Horror que te consume nada más que de pensar en el hecho de abrir la cartera… jejeje.
    Bueno, decirte tambien que mientras todos pasamos de largo de esas personas como si fueran ya parte del paisaje de cada día, tu vas, te paras con él a hablar, y escribes una “peaso entrada” como ésta. Estás hecho un “makinorro”!!! Qué artista iyo!!

    Pd: Sólo me quedan 5 horas para saber el veredicto… Cruzad los dedos por mí!!

  6. Vázquez 27 junio 2007 en 12:54 pm

    La vida misma…

    Pablo, me parece el mejor relato/testimonio que he leído últimamente. Felicidades escritor.

  7. Maria 27 junio 2007 en 10:02 pm

    ¡qué bonito! Seguro que a Jonás le sentó bien contarte todo eso… y a mi me ha encantado leerlo, sobretodo asi de bien escrito… ¡ole!

  8. Á.Matía 27 junio 2007 en 10:08 pm

    En primer lugar, enhorabuena. Estas historias humanas, tan bien contadas, nos hacen ver realidades my distintas a las nuestras…

    Y no sólo Jonas, si escuchásemos a nuestro alrededor, cuantas historias descubriríamos

  9. Carlos RM 30 junio 2007 en 8:37 am

    Enhorabuena por esta entrada, que combina periodismo y literatura ¿o es que el periodismo es literatura?

  10. Buentes 30 junio 2007 en 11:32 am

    No considero el texto periodístico al mismo nivel que la prosa literaria… aunque supongo que también dependerá del periodista/escritor. Como siempre, todo se reduce a la cuestión de los géneros (literario, periodístico)…

  11. Isildil 30 junio 2007 en 12:35 pm

    Soy incapaz de darte la enhorabuena. Lo único que puedo dar tras leer esta entrada son las gracias por la vida que he tenido y tengo. Gracias a Dios.

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