In Ictu Oculi

Recetario para los nuevos tiempos

La esquina del mundo

Aquella esquina tiene algo especial. No lo digo sólo por la blancura infinita de los muros del edificio de la esquina o por los naranjos que vocean la llegada y el asiento de la primavera, aquella esquina, de pared encalada y naranjo avizor irradia algo más que escapa al ojo que aún no ha sido amaestrado.

Todas las mañanas la esquina se nutre de estudiantes que viran hasta el colegio, trabajadores de café y tentempié a las doce, grandes empresarios y economistas de periódico bajo el brazo, barrenderos y limpiadoras de urinarios, ancianos de bastón firme y mirada atenta que llegan a recoger el periódico a los repartidores que se apostan en la esquina, repartidores de penitencia, de sonrisa estéril y <<buenos días, tome>> fríos como la brisa que juega a regatear la esquina en las noches húmedas. Es una marea incontable, una sucesión de saludos, roces de manos y hojas de periódico -cuidado con la publicidad, señora- que revolotean como alas.

Pero la noticia no está en los periódicos como pueda parecer ¿Cuál es la noticia? ¿Bajan los tipos de interés o la incomparecencia de aquella mujer que lleva a sus dos niños a la escuela y siempre pregunta la hora? ¿El Gobierno negocia con los sindicatos o Manuel, el de la grúa, que le han robado el teléfono mientras un repartidor le daba su preciado periódico? Hay noticias a diario, innumerables noticias que no llegan a ninguna redacción, noticias de verdad, de la calle, de las que no se hacen voz los periódicos. Juan tiene 21 años y no encuentra trabajo. María y Azucena cobran menos de 450 euros. Ascensión es pensionista y no llega a fin de mes. En la esquina no todo anda bien como vemos, pero hay historias que giran aquella esquina y buscan sonrisas donde acomodarse, allá en la escuela, en los grandes almacenes de la calle o en la casa de los que viven esa esquina y la hacen suya.

Hace meses, Octavio llegó a la esquina con sus 70 ferias, ajustó sus guantes y agarró el periódico que le ofrecía uno de los repartidores. Muchas gracias, chiquillo, le dijo. El repartidor lo miró con una sonrisa especial y le devolvió el agradecimiento por la amabilidad que siempre había tenido al recogerle el diario. ¿Sabes una cosa? Nunca leo el periódico. Pero no creas que vengo aquí porque me gusta dar un paseo como esos otros viejos que se levantan temprano buscando a alguien en los autobuses. Vengo porque me gusta recoger éste periódico, ir a la cafetería de la plaza y ver a mi amigo Antonio que me leerá el periódico mientras me tomo un café de esos que ennegrecen canas. Aquí con 70 años, uno que no sabe leer. Octavio miraba el titular con una mezcla de orgullo y tristeza. Oiga, apúntese a las clases que ahora hay para mayores. Hay mucha gente así y es una buena forma de aprender y de hacer amistades. Estoy seguro de que le gustaría, dijo el repartidor. Qué va, hombre. Ya soy muy mayor para esos trotes, además, Antonio lo lee muy bien, de joven era poeta. Octavio era así, un hombre de costumbres fijas, después de despedirse escapaba pronto calle abajo buscando su cafetería.

A diario se repetía la conversación casi, Octavio llegaba, pedía el periódico y, después de una breve conversación sobre Antonio y su café, se marchaba calle abajo con pasos cortos y fugaces. El repartidor no olvidó aquella conversación, ni Juanita que siempre coincidía con Octavio y que se había comprometido con el repartidor para tratar de convencerlo. El repartidor guardaba dos periódicos desde aquello, uno para el poeta Antonio, otro para que Octavio pudiese ver las noticias.

No parecía que hubiese avances, pero una mañana Octavio llegó con gafas nuevas, pidió su periódico y en vez de irse calle abajo, se apoyó en aquellos muros blancos. El repartidor sonrió, ya sabía algo por boca de Juanita. Octavio miró con nerviosismo la página y apuntó al titular con el dedo: Más de una veintena de muertos tras la cadena de atentados en Argelia y Marruecos. Octavio leía la noticia lentamente, dejando caer las palabras con una sonrisa blanca y amplia, contrayendo arrugas, el periódico cerca y el bastón apoyado en la pared. Tras terminar el titular y el cuerpo de la noticia, miró al repartidor y después a Juanita. Octavio lloraba de felicidad, casi podían verse los años que había esperado para poder realizar esto. Nunca sabré cómo agradecerte la idea que me diste, dijo al repartidor, llevo todos estos meses yendo a las clases. Aprende usted rápido, dijo el repartidor y estrechó la mano al anciano. Parece que Antonio no leerá hoy la sección de Internacional, dijo Octavio a modo de despedida. Después recogió el bastón, agarró bien el periódico y siguió su camino calle abajo hasta la cafetería.

Aquella esquina tiene algo especial. No lo digo sólo por la blancura infinita de los muros del edificio de la esquina o por los naranjos que vocean la llegada y el asiento de la primavera, aquella esquina, de pared encalada y naranjo avizor irradia algo más que escapa al ojo que aún no ha sido amaestrado: Un anciano aprende a leer, un periódico es convertido en libro de lectura, un joven aconseja a un anciano, una grave noticia hace feliz a los que la leen, un río de brazos inagotables que cada día giran y discurren calle abajo. Los muros blancos de la esquina son testigos de la vida, la verdadera redacción de noticias de un periódico de tirada invisible.

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15 Respuestas a “La esquina del mundo

  1. Buentes 16 abril 2007 en 1:27 am

    Vázquez, te lo pongo aquí porque no sé donde escribírtelo. Mañana Lunes me pasaré a verte porque no me han avisado aún de tu mensaje. Ya de paso te daré mi correo para que haya comunicación directa la próxima vez jejejeje. Un saludo.

    PD: Felicidades a los que hayáis conseguido leer la entrada completa!!!

    PD II: Hoy hay lectura del poeta Joaquín Moreno Pedrosa a las 18:30 en el Ateneo de Sevilla, no os lo podéis perder!!!

  2. Bukowski 16 abril 2007 en 6:42 am

    Bien, no está mal, pero (y aquí viene el momento de las correcciones rápidas): le sobran párrafos, la prosa a veces tiene giros raros de estilo, algunas adjetivaciones no pegan (¿el gran Octavio?), y hay faltas de ortografía (esperado para ésto). La idea no está mal, pero cabe en dos o tres párrafos, y así mucha gente no desistiría de leer la entrada :P.

  3. Marta 16 abril 2007 en 8:28 am

    Yo no estoy del todo de acuerdo con Bukowski: a mí me ha encantado el texto; supongo que no es perfecto pero invita a seguir leyendo, no a desistir de ello. Me parece que tiene bastante fuerza a pesar de describir algo cotidiano.

    Es la primera vez que veo este blog; llevo un rato enredando por las entradas y me gusta muchísimo. Enhorabuena.

  4. Buentes 16 abril 2007 en 9:35 am

    Gracias Marta, estoy encantado por tu visita!!! Espero que te agrade lo que escribo.

    Buko, sé que tiene muchos errores y que se podría decir en mucho menos, pero no quería quedarme sólo en la historia. Aún tengo que aprender muchísimo.

    Por cierto, es una historia real.

  5. Vázquez 16 abril 2007 en 11:05 am

    Buentes, a mí me parece ESTUPENDOOOO!!!!!!!! (Ya habrá tiempo para correcciones de estilo y todo lo demás…)

    Me he emocionado y no poco. En serio, me parece buenísimo. La idea de terminar con la misma estrofa con la que empiezas pero con nuevos contenidos es redonda. Por favor, si recortas que no sea esto.

    Pd.- Ha merecido la pena esperar unos días sin entradas, sí señor.

    Pd2.- Tendrá que ser mañana como habrás podido comprobar, no? Pero, mándame un email y te cuento, ok?

  6. Vázquez 16 abril 2007 en 11:08 am

    Pd3.- BuKowski es un poco vago (que conste que lo dice él mismo) y como que me parece que no ha leído hasta al final…

  7. rocio arana 16 abril 2007 en 11:41 am

    Buko el corrector. A mí me parece genial, Duendes. De hecho hace unos días pensaba en esquinas, Sevilla y el mundo, ¡qué casualidad!

  8. Bukowski 16 abril 2007 en 12:01 pm

    Vázquez, no te hagas detective. Deduces de forma errónea. De hecho, y a malas, creo que el último párrafo sobra. Pero para explicar esto tendría que meterme en teorías del relato corto, y eso a nadie le interesa.

  9. Vázquez 16 abril 2007 en 12:34 pm

    Teorías, teorías, teorías….. Al lector no, al escritor supongo que sí le interesan… hasta que le dejan de interesar, a Dios gracias.

    Sí, no me haré detective nunca, gracias. Éste es un buen consejo. XDDD

  10. Marta 16 abril 2007 en 12:46 pm

    Llevo un rato releyéndolo y pienso como Vázquez. Al fin y al cabo, lo que realmente importa es lo que le sale al autor y lo que le gusta al lector: cuánto consiguen transmitir esas líneas, la emoción, la belleza, la ilusión…
    No sé, esto no es un examen así que la técnica y la teoría no creo que importen demasiado.

    Me gusta el inicio y el final paralelo con esas variaciones que cierran el texto y ciertas descripciones: “…aquella esquina, de pared encalada y naranjo avizor irradia algo más que escapa al ojo que aún no ha sido amaestrado” o “…la verdadera redacción de noticias de un periódico de tirada invisible”.

    Bellísimo.

  11. Jesús Beades 16 abril 2007 en 3:02 pm

    Una mirada contaminada de corrección continua es propia de los tontos gategóricos.

    Ya leeré el post otro día, con más karma.

    (Para el hiper-corrector: “Karma”: tranquilidad de andaluz budista).

  12. Bukowski 16 abril 2007 en 6:57 pm

    Ya decía yo que no había visto en tu blog nada sobre la tontería categórica :P.

  13. Buentes 16 abril 2007 en 9:34 pm

    Gracias a todos por vuestros comentarios, no esperaba que tuviese tanta salida. Es una bonita historia, aunque he decidido cambiarle los nombres por eso de no dar la identidad.

    A Vázquez, sí, lo pude comprobar jajajaja, no pasa nada, le pediré a Jesu tu correo y así puedo comunicarme contigo. Gracias!!!

    A Buko, me interesan las teorías pero compréndeme, llevo años acostumbrado a la poesía y nunca antes había escrito “relatos” o “prosas” así que bueno, jajajaja, por algo se empieza, no?? :D Por cierto, te has perdido los poemas de Joaquín Moreno, tiene un futuro libro IMPRESIONANTE. Los númenor van a dar fuerte entre Rocío Arana, Pablo Moreno, Jesús Beades, Joaquín Moreno y tú (que sois los próximos en publicar) Se sabe si Gallardo tiene algo entre manos??

    A Marta, muchísimas gracias. Siempre vienen bien esos apoyos. Ahora me pasearé por tu hogar (blogg) a ver qué nos tienes hoy preparado. jajajaja. Un abrazo!!!

    A Beades, está usted en todas partes, será la moto?? jajajaja Genial lo del “Karma”, habrá que unirlo a la lista de palabras raras y originales que hoy se te han ocurrido.

    Y a la bella Arana, muchísimas gracias por la tarde que hemos pasado. Qué mejor que buena poesía y gente que sabe con quien comentarla. Todos amamos el Corazón de Praga.

  14. Bukowski 17 abril 2007 en 5:25 am

    Gallardo “lo ha dejado”, según mis últimas noticias.

  15. Buentes 17 abril 2007 en 10:20 am

    Oh!! No lo sabía. Espero que sólo sea algo transitorio :)

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