In Ictu Oculi

Recetario para los nuevos tiempos

Comedia en dos actos…

Es verdad que uno no quiere ser pesado ni caer en la crítica facilona y destructiva pero es de locos lo que últimamente está pasando en España. Ya al margen de ideas políticas, es evidente que las cosas no van tan bien como nos lo quieren hacer ver desde la Moncloa.

77 millones de pesetas, 467.513 euros de los de ahora nos ha costado el cachondeíto del viaje de Otegi a Madrid según nos indica el diario Periodista Digital, se ve que los viajecitos que nuestro querido Silva de Sevilla se han extendido a otros lugares aunque la finalidad no sea la misma. Más dinero del contribuyente, otro piquito más que tenemos que pagar por culpa de estos terroristas que podemos sumar al que el Estado paga en seguridad antiterrorista por ejemplo, o que podemos sumar también a la publicidad (propaganda) que el Estado está gastando, tal y como nos indicaba el otro el buen Cerero. Mientras tanto en Sevilla empezamos a licitar las dos líneas nuevas de Metro con un presupuesto que tiembla (no puedo enlazar noticia alguna porque es una novedad de esta misma tarde y aparecerá mañana en las portadas de Diario de Sevilla, ABC, y El Correo) y con un Ayuntamiento al borde de la quiebra (aquí y aquí).

Es un cachondeo, pero no es lo último, las risas caen por sí solas cuando uno ve las últimas declaraciones del pseudopolítico (humorista) Zerolo donde el exige “el cambio del día del Padre por el Día de los que te quieren de verdad”. Claro que sí, Pedro, claro que sí. Si seguimos este proceso, cambiamos el día del Sida por el día de los que se mueren de verdad, o el de la madre, por el de los/as que sufren por ti de verdad… Un cachondeo vamos, como vemos, parece que la publicidad Ikea “La república de tu casa” ha calado en algunos, este anuncio parece realmente sacado del anuncio. No estaría mal que estas propuestas las guardase Pedro para su casa o si no, lo que yo diga, que deje las gracias para los monólogos de la Sexta.

Y bueno, me marcho ya porque tengo que irme a la piscina, que ha llegado mi hermano como un proyectil a paralizar mi discurso… y por más que le digo que me deje, que quiero terminarlo, no deja de molestar… Lo que yo te diga, a veces me siento como Ban Ki-moon, sin que nadie me haga caso.

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