In Ictu Oculi

Recetario para los nuevos tiempos

El niño

Ya que en último post-poema hablábamos de tiempo, seguimos con el tema. Decir, pues, que es bien tarde, las 4 de la mañana, hora poética, y debo irme pronto a la cama o soy joven muerto.
Así que os dejo aquí otro poema, recién construido, y, por lo tanto, inseguro. Agradecería comentarios. No os hago perder más el tiempo.

EL NIÑO

Quizás fuera la noche más hermosa
en mucho tiempo. Silenciosa y cálida,
la luz se derramaba a borbotones
como de alguna enorme cacerola.
Dormían los tejados, las ventanas,
el pasillo dormía, y más allá,
teñía el sueño en la madrugada
sus falsas vestiduras. Sólo entonces
la habitación cobraba vida. Todo
eran palabras. Versos a borbotones
derramándose como leche hirviendo
en una cacerola. Sólo magia.
Hasta que despertaba -las ojeras
profundas, luz encendida- la madre
y anulaba el hechizo con un beso.

4.X.2006

PD: En mi opinión al poema le hace falta un buen retoque, cosa que ahora no puedo hacer. De momento no estoy muy seguro.

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2 Respuestas a “El niño

  1. Rocio Arana 4 octubre 2006 en 9:12 am

    Son los versos 10 y 14 los que cojean, por otro lado el poema está muy bien. Yo no reptiría dos veces lo de la cacerola, la imagen pierde fuerza. ¡Sigue, ánimo!

  2. Pablo Buentes 4 octubre 2006 en 11:19 am

    Gracias!!! Lo de la cacerola era una especie de juego con el lector, pero llevas razón, prefiero cambiarlo. Estudiaré los versos 10 y 14, a ver que puedo hacer con ellos. Un abrazo Rocío!!

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