Queridos amigos, estamos aquí para celebrar la defunción de nuestro ¿compañero? In Ictu Oculi. Después de tantos años -dos- junto a nosotros, a In Ictu Oculi le llegó la hora de improviso, como llegan estas cosas, una tarde calurosa de Junio en la que su vida se apagó como una barrita de incienso árabe. Después de todo, así es la vida, en un abrir y cerrar de ojos se nos escapan los gestos sinceros, las amargas derrotas o las glorias mínimas en las batallas, todo lo que es un blog, desde el vínculo a la imagen, letras sin soporte, nada.
In Ictu Oculi, hijo de Idea y Forma, deja hijo Sin futuro y sin un duro. Que el Señor -WordPress.com- guarde los dones de su estirpe bajo su agitado manto y los guíe a buen puerto.


6 Comentarios
vaya. me parece una pena.
Las cosas no mueren. Nosotros les damos muerte. O simplemente las abandonamos.
Mientras hay esperanza hay vida.
Si tú crees que es lo correcto, lo respeto. Aunque a muchos nos gustaría que dejaras la puerta entreabierta, que no des el cerrojazo final.
Es una pena que haya muerto aquéllo que me dio vida a mí.
Me alegra haberme pasado por aquí y enterarme. Y también agradezco que no hayas cerrado a la brava, como ya me ha pasado con otros blogs. No obstante, me da una pena chiquitita, pero pena, que dejes este sitio.
Seguiré leyéndote en el hijo del hijo. Que ya le he echado un vistazo y creo que podré aprender un poquito.
Aunque al final seré científica, ya verás tú…
Un abrazo.
Me alegra haberme pasado por aquí y enterarme. Y también agradezco que no hayas cerrado a la brava, como ya me ha pasado con otros blogs. No obstante, me da una pena chiquitita, pero pena, que dejes este sitio.
Seguiré leyéndote en el hijo del hijo. Que ya le he echado un vistazo y creo que podré aprender un poquito.
Aunque al final seré científica, ya verás tú…
Un abrazo.
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